Tengo una relación muy especial con el Alentejo portugués.
Escribía hace unas semanas Enric Juliana en La Vanguardia, que Portugal era el único país de Europa del Sur que había asumido con dignidad la respuesta a la crisis.
Mi segundo experimento de «paisaje sonoro» y «fonografía»lo rodé en una finca del Alentejo en Portugal en 2010.
Cuando el obispo Basilio fundó en Nicea el primer hospital hacia el 320 DC, su intención era acoger a los desvalidos de la numerosa colonia de hombres inmigrantes, que venían de zonas rurales y carecían de familia y de soporte social en la ciudad.