{"id":401,"date":"2011-01-22T15:22:00","date_gmt":"2011-01-22T15:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/josepmcomelles.com\/?p=401"},"modified":"2025-03-01T18:35:21","modified_gmt":"2025-03-01T18:35:21","slug":"mea-culpa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josepmcomelles.com\/es\/mea-culpa\/","title":{"rendered":"Mea culpa"},"content":{"rendered":"\r\n<p><i>Per la Rosa Bernis<\/i><\/p>\r\n<p>Hoy so\u00f1\u00e9 que volv\u00eda. La noche de s\u00e1bado de Gloria, cuando era ni\u00f1o, nos llevaban a la acera del lado de Badalona de la calle Marina, frente a la Sagrada Familia. El jard\u00edn p\u00fablico de Rubi\u00f3 y Tuduri no existia. Una valla de obra ocultaba unos almacenes, quiz\u00e1s de materiales de construcci\u00f3n. Al frente , las torres de la Sagrada Familia. En los a\u00f1os cincuenta, no hab\u00eda orientales ni turistas <i>en cal\u00e7a curta<\/i>. Era a\u00fan la ciudad derrotada, sucia, oscura, trabajadora. Por las tardes algunos autocares se acercaban , i <i>l&#8217;home dels ocells<\/i>, los gitanillos con la cabra, y el asnillo cargado de cer\u00e1micas andaluzas para proponerles se dejaban ver en la esquina de la Avenida de Gaud\u00ed. sab\u00eda qui\u00e9n era Gaud\u00ed, el pintoresco personaje autor de las torres m\u00e1s <i>kitsch<\/i> de la Cristiandad. Me hablaban de \u00e9l no s\u00e9 si con orgullo o con admiraci\u00f3n mis padres, como sab\u00eda de la Pedrera, tan cerca de <i>La Punyalada<\/i> donde mi padre ten\u00eda su tertulia y a veces se me conced\u00eda el derecho a las mejores croquetas de jam\u00f3n y bechamel de la Ciudad. La Pedrera fue mi decorado de enfrente de <i>Chiquito<\/i>, una fascinante teor\u00eda de escaparates de juguetes casi siempre inalcanzables (menos sin embargo que los de <i>Tic-tac<\/i>, en la Diagonal), que pod\u00eda complementarse con el paseo hasta <i>Zaquero<\/i> (en la esquina del <i>Cinc d&#8217;Oros<\/i>) mientras mi padre estaba con sus tertulianos. A veces baj\u00e1bamos hacia Plaza Catalunya y nos se\u00f1alaban la cas Batll\u00f3, que entonces ident\u00edfic\u00e1bamos como Syra, por la tienda de objetos de regalo de sus bajos. Alguna vez en los viajes culturales de las ma\u00f1anas de los domingos de invierno nos hab\u00edan bajado hasta la fachada de la casa G\u00fcell en la calle Conde del Asalto, en la frontera del Barrio chino.<\/p>\r\n<p>La noche del s\u00e1bado de Gloria era de las poqu\u00edsimas en que la disciplina familiar nos permit\u00eda \u00abtrasnochar\u00bb, esto es no irnos a la cama a las nueve o las nueve y media, o justo al oir la musiquilla del \u00abparte\u00bb de las diez. Esa noche la Sagrada Familia se incendiaba de rojo p\u00farpura, con miles de bengalas que alumbraban sus troneras. En silencio. El color crec\u00eda, crec\u00eda, luego brillaba como las estrellas, y se debilitaba hasta apagarse. Aplausos cerrados.<\/p>\r\n<p>Durante tres d\u00e9cadas de vida las torres de Gaud\u00ed fueron mi paisaje cotidiano hasta que me exili\u00e9 de mi ciudad. Para un <i>barcelon\u00ed<\/i> que se precia aun de ello, y que sigue teniendo una relaci\u00f3n de amor-odio con la ciudad &#8211; ambos naturalmente apasionados &#8211; , Gaud\u00ed fue la puerta que me abri\u00f3 a Dom\u00e8nech i Montaner, <i>think different<\/i>, a Jujol, a los modernistas y seguramente a Wagner, Sch\u00f6nberg y Berg. Un itinerario lento iniciado con mis <i>teens<\/i> y mis excusiones domincales de largo recorrido por la urbe y su entorno, descubr\u00ed la fascinante cubierta de las escuelas de la Sagrada Familia, el de la Col\u00f3nia G\u00fcell a bordo del expreso de Oriente de v\u00eda estrecha que sal\u00eda del subterr\u00e1neo de Poniente de la Pla\u00e7a Espanya, empec\u00e9 a abominar de las torres, un singular monumento kitsch que daba lugar a cuestaciones anuales como el Domund o la Cruz Roja, \u00abqui creu que no s&#8217;acabar\u00e0 no coneix al nostre poble\u00bb y que permit\u00edan que se construyese del lado de la calle Cerde\u00f1a una columnata que no me convenc\u00eda demasiado. Durante mi adolescencia, suscriptor de <i>Destino<\/i> y de <i>CAU<\/i>, visitante ocasional de algunas ruinas rom\u00e1nticas me llev\u00f3 a ser esc\u00e9ptico, reticente, hostil a la continuidad de una obra discutible y a la que Nu\u00f1ez y Navarro, probablemente tan esc\u00e9ptico como yo y como el propio Ayuntamiento de que aquello tuviese un fin, elev\u00f3 una de sus monumentales fachades mesocr\u00e1ticas precisamente donde Gaud\u00ed habia pensado la escalinata de acceso&#8230;<\/p>\r\n<p>Gaud\u00ed empez\u00f3 a aburrirme, por su decorativismo, por sus delirios <i>kitsch<\/i> mientras descubr\u00eda el racionalismo arquitect\u00f2nico y el funcionalismo del g\u00f3tico del pa\u00eds. Fascinado por Sant Pau i el Palau de la M\u00fasica o por la cari\u00e1tide derruida por Loewe en los a\u00f1os cuarenta de la casa Morera y las influencias <i>Sezession<\/i> en la <i>Enher<\/i> me pas\u00e9, con armas y bagajes a Domenech i Montaner y vivo en un lugar en el que construy\u00f3 Jujol&#8230;<\/p>\r\n<p>Abandon\u00e9 la ciudad hace treinta a\u00f1os, la Sagrada Familia subirachsiana crec\u00eda y crec\u00eda, lenta y segura, el entorno devino un barrio de Yokohama y crecieron los <i>bussiness<\/i> para turistas, los <i>fast food<\/i>.<\/p>\r\n<p>Al final vino el Papa. En estas ocasiones reconozco que me flipa, mola, o vaya ud. a saber amorrarme a la televisi\u00f3n para ver el evento. En esos d\u00edas siento que no puedo ser infiel a mi Ciudad. Me sucede tambi\u00e9n el d\u00eda de Sant Esteve, en que suelo ver la retransmisi\u00f3n del <i>Concert de l&#8217;Orfe\u00f3 Catal\u00e0<\/i> y nunca quiero perderme el <i>Cant de la Senyera<\/i> final en el Palau de la M\u00fasica. Un pa\u00eds se hace con peque\u00f1os detalles y ese es uno de ellos. Me sigue emocionando, como me emocion\u00f3 el <i>Virolai<\/i> final de la extraordinaria retransmisi\u00f3n televisiva. Senyera y <i>Virolai<\/i>, durante la noche franquista fueron s\u00edmbolos m\u00edos, privados. Vi la primera de gran tama\u00f1o en Perpiy\u00e0 el 1956, pero la segunda fue la del Palau en la calle de Amadeo Vives, una ma\u00f1ana de los sesenta soleada, en la Barcelona franquista. El <i>Virolai<\/i> formaba parte de una rutina trimestral, terminaba todas las misas a las que acud\u00edamos los alumnos de la Secci\u00f3n Bachillerato del <i>Lyc\u00e9e Fran\u00e7ais<\/i> en la <i>Chapelle Fran\u00e7aise<\/i> de la calle Bruc. Quiz\u00e1s como expiaci\u00f3n del car\u00e1cter laico de la escuela dirigido por el inolvidable Pere Ribera. Mientras sal\u00edamos de la capilla, el tambi\u00e9n cantaba, firmes, la mirada alta. <i>Virolai, senyera, identidades, ciudad, pa\u00eds<\/i>.<\/p>\r\n<p>Mi prima Rosa me escribe hace un par de meses. Sabemos de ella y ella de nosotros de tanto en tanto. La llamo, cumple una d\u00e9cada, quiere celebrarlo con nosotros. Estuvo con nosotros en el infierno de Euridice y Orfeo. No lo ha olvidado. Me dice con su voz cristalina que ha pensado en celebrarlo con una visita guiada a la Sagrada Familia, inside. Nos fascina la idea. Qu\u00e9 mejor ocasi\u00f3n para tener la excusa de ir, tras haber visto las im\u00e1genes. Rosa conserva admirablemente su elegante belleza juvenil, su sonrisa. Empezamos la visita, entramos. Boquiabierto tengo sobre mi cabeza el bosque de palmeras blancas que quiz\u00e1s Guillem Sagrera so\u00f1\u00f3 para Maria del Mar y que el maestro de obras de Poblet abstrajo en la sala Capitular.<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\">\r\n<figure id=\"attachment_409\" aria-describedby=\"caption-attachment-409\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-409\" style=\"width: 1171px; height: 364px;\" src=\"https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/mea_culpa-1024x318.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/mea_culpa-1024x318.jpg 1024w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/mea_culpa-300x93.jpg 300w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/mea_culpa-768x239.jpg 768w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/mea_culpa.jpg 1159w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-409\" class=\"wp-caption-text\">Santa Maria del Mar, Sagrada Familia, Poblet<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p class=\"uk-text-small\">\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Gaud\u00ed y sus disc\u00edpulos trasmutados en Dom\u00e9nech i Montaner y sus relecturas del G\u00f3tico. Los rivales aunados un siglo m\u00e1s tarde con adiciones extraordinarias del m\u00e1s puro racionalismo en esas escaleras de caracol en los laterales internos de la fachada principal, la de la calle Mallorca. Y la luz, extraordinaria, con los tonos amarillo rojizos del <i>cel rogent, pluja o vent<\/i> que se filtran por los lucern\u00e0rios. El blanco, el rosa del p\u00f3rfido, la luz, el bosque que nos acoge. Una sala enorme, humana, la sala de la Llotja de Mar, de la Llotja de la seda en el siglo XXI. Mi a\u00f1orado Pere Ribera nos dec\u00eda, en sexto del viejo Bachillerato que la arquitectura era la <i>definici\u00f3 d&#8217;espais interiors<\/i>. La torres de Gaud\u00ed eran una escultura <i>kitsch<\/i>, una instalaci\u00f3n. La sala de la Sagrada Fam\u00edlia es la reinterpretaci\u00f3n en el siglo XXI del sentido civil del espacio del g\u00f3tico del pa\u00eds. Por eso Rosa en su fe y yo en mi laicidad coincidimos en las sensaciones y su cumplea\u00f1os se ha convertido en algo que recordar\u00e9 mientras viva. Lo de antes, <i>mea culpa<\/i>.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy so\u00f1\u00e9 que volv\u00eda. 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