{"id":197,"date":"2009-06-29T19:24:00","date_gmt":"2009-06-29T19:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/josepmcomelles.com\/?p=197"},"modified":"2025-03-01T11:36:43","modified_gmt":"2025-03-01T11:36:43","slug":"magisterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josepmcomelles.com\/en\/magisterio\/","title":{"rendered":"Eduardo Menendez y Tarragona (URV)"},"content":{"rendered":"\r\n<figure id=\"attachment_1093\" aria-describedby=\"caption-attachment-1093\" style=\"width: 608px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1093\" src=\"https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/seppilli-Menendez-bibeau-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"608\" height=\"417\" srcset=\"https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/seppilli-Menendez-bibeau-300x206.jpg 300w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/seppilli-Menendez-bibeau-1024x704.jpg 1024w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/seppilli-Menendez-bibeau-768x528.jpg 768w, https:\/\/josepmcomelles.com\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/seppilli-Menendez-bibeau.jpg 1411w\" sizes=\"(max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1093\" class=\"wp-caption-text\">Tullio Seppilli, Eduardo Men\u00e9ndez i Gilles Bibeau Tarragona 1994<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>Dif\u00edcil envite. Debo hablar de Eduardo Men\u00e9ndez para acompa\u00f1ar el video institucional de la Universidad con ocasi\u00f3n de la concesi\u00f3n del Doctorado Honoris Causa. Llevo un cuarto de siglo haci\u00e9ndolo. Hablar de Eduardo en una clase, a los alumnos, es una experiencia. Son muchos a\u00f1os fascinado por su pose como docente, por su brillantez, por su agudeza, por su iron\u00eda. Contarlo es empobrecerlo y maldecir la posibilidad de no poder representarlo ante los alumnos. Por eso a los estudiantes que admiran de sus escritos, les recomiendo que le vean actuar en clase. La respuesta final es un\u00e1nime. Impresionante. Algunos repiten de a\u00f1o en a\u00f1o. Hace veinticinco a\u00f1os en Tarragona era un torrente desbordado, con los a\u00f1os ha ido a\u00f1adiendo un punto de la serenidad y grandeza. Pero le conoc\u00ed muy joven, y su genio se mantiene hoy como el primer d\u00eda. Supe de \u00e9l por Dolores Juliano. Nos mand\u00f3 el texto de un amigo y colega suyo, argentino, exiliado en M\u00e9xico por el \u201cproceso militar\u201d, el eufemismo con que se camufl\u00f3 una espantosa dictadura. Dolores nos contaba horrores que nos retrotra\u00edan a lo que nos contaban del \u201cmovimiento nacional\u201d. Nos dio un art\u00edculo, por si nos parec\u00eda bien publicarlo. Era una obra maestra. Eduardo L. Men\u00e9ndez. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1? Ni siquiera Dolores nos aclar\u00f3 mucho. El texto se public\u00f3 en Arxiu d\u2019Etnografia de Catalunya. Pese a su modesta difusi\u00f3n Arxiu permiti\u00f3 a una generaci\u00f3n de colegas saber qui\u00e9n era Eduardo. Para nosotros, los antrop\u00f3logos del pa\u00eds, fue un hito, una referencia que marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s. Luego lleg\u00f3 una edici\u00f3n de Poder, Estratificaci\u00f3n y salud. El ejemplar era de Jes\u00fas de Miguel, que no s\u00e9 como lo consigui\u00f3, pero me lo prest\u00f3 Xavier Granero, que supongo que se lo sustrajo amablemente a Jes\u00fas, y yo no se lo devolv\u00ed no menos amablemente a Xavier\u2026 Una joya en mi biblioteca. Cuando este rinc\u00f3n de la Europa opulenta, no formaba aun parte de la Europa opulenta, cuando empec\u00e9 a saber de Eduardo, la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica internacional no hab\u00eda dado el salto que dar\u00eda en la d\u00e9cada siguiente. Eran tiempos de su Adler o de mi Olympia el\u00e9ctrica, de cortar y pegar tiras de papel, y usar frascos de Tippex. Las bibliotecas de mi rinc\u00f3n eran penosas y para los de mi generaci\u00f3n el itinerario personal y el autodidactismo eran algo cotidiano. Me fascina ahora la extraordinaria formaci\u00f3n de mis j\u00f3venes colegas en una tesitura en la que ya sabes que sabes poco. Por eso Eduardo fue en su momento \u2013 y despu\u00e9s \u2013 el maestro que nunca tuve, o mejor uno de los poqu\u00edsimos maestros que est\u00e1n en mi geograf\u00eda sentimental. Porque no es s\u00f3lo aprender, todos aprendemos de todos, sino aprender de otro modo. El maestro se sit\u00faa en un espacio y tiempo hist\u00f3ricos en los que uno vive la satisfacci\u00f3n de saber que de esa orientaci\u00f3n va a reforzarse una identidad personal, pero que en Catalu\u00f1a fue tambi\u00e9n colectiva. Creo que sin Eduardo hubi\u00e9semos sido distintos. Supo alentar y supo orientarnos a unos cuantos semi-desorientados, supo explicarnos que el proyecto que intu\u00edamos era factible, que pod\u00eda ir adelante y nos dio los instrumentos intelectuales y conceptuales para hacerlo. Nos toc\u00f3 a nosotros adaptarlos a la realidad nuestra. Un argentino y unos cuantos catalanes. Creo que entre Buenos Aires y Barcelona hay demasiados de com\u00fans, y no \u00fanicamente la pasi\u00f3n de Eduardo por River o la nuestra por el Bar\u00e7a. No creo que se me enfaden los queridos colegas del DF, pero Buenos Aires no es Ciudad de M\u00e9xico, y quiz\u00e1s Buenos Aires y Barcelona puedan ser intercambiables y no dudo que quiz\u00e1s lo hayan hecho, sin que los porte\u00f1os y los barceloneses nos hayamos dado cuenta. \u201cCorrientes, tres cuatro uno Segundo piso ascensor\u201d Con Eduardo ha habido por eso complicidades de esas que no se dicen, pero se sienten, por eso est\u00e1 en nuestra geograf\u00eda sentimental, que no es f\u00edsica, ni simb\u00f3lica sino de dial\u00e9cticas irracionales y emocionales. Lleg\u00f3 Eduardo a Tarraco. Al principio \u00e9ramos pocos. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s no somos tan pocos. Tarragona es un proyecto suyo. Lo ha defendido, lo ha apoyado, ha sido clave en el tablero con que hemos jugado la partida internacional. Hace diez a\u00f1os le escrib\u00ed dici\u00e9ndole tras un evento que hab\u00eda salido con la sensaci\u00f3n de \u201ctenim un equip\u201d , de que ten\u00edamos un equipo. Pero era a\u00fan un equipo muy joven, no muy experto pero que ya jugaba con un estilo propio en el que eran reconocibles su impronta y su estilo. Incluso algunos colegas j\u00f3venes que se incorporaban hablaban de la \u201cescuela Men\u00e9ndez\u201d. Lo era. Los escolares jug\u00e1bamos un partido tras otro, a veces bien, a veces no tan bien, pero el estilo de juego influy\u00f3 en las nuevas incorporaciones, tanto si adher\u00edan al patr\u00f3n de juego, como si, con matices de disidencia lo enriquec\u00edan con florituras, le iban modelando sin renunciar a sus ra\u00edces. Ese estilo propio, con su background menendeciano, es lo que el buen amigo Oscar Guasch, otro disc\u00edpulo de Eduardo, llama escuela de Etnograf\u00eda de Tarragona. A mi me parece que exagera un poco, pero s\u00ed que hay un estilo de la casa, en la que Eduardo ha pesado y no solo en la antropolog\u00eda de la medicina. Claro es que entre los antrop\u00f3logos m\u00e9dicos lo de Eduardo es muy explicito, sabemos que nuestra identidad no ser\u00eda la misma sin \u00e9l. Ni nuestra geograf\u00eda sentimental tampoco. Quiz\u00e1s porque somos conscientes de ser el \u00faltimo eslab\u00f3n, de una herencia intelectual fascinante. Eduardo se form\u00f3 en Argentina, y sus ra\u00edces vienen de muchos exilios, tambi\u00e9n del suyo. Un exilio cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico desde la Italia perif\u00e9rica de la posguerra europea embarcado en los buques que desde G\u00e9nova y de puerto en puerto \u2013tambi\u00e9n en Barcelona-, llegaban a Santos, Montevideo y Buenos Aires. Ese poso intelectual se reelabor\u00f3 en Argentina y m\u00e1s tarde en M\u00e9xico. En ambos exilios el poso tom\u00f3 un bouquet porte\u00f1o y villapalermitano y luego chilango si bien con los colores de Coyoac\u00e1n y Tlalpan. Las aeronaves lo llevaron a la vieja ciudad romana que renac\u00eda de sus cenizas, y de la mano de Eduardo descubrimos a nuestros amigos italianos y estos, reconoc\u00edan en nosotros el cierre de un largo c\u00edrculo que de exilio en exilio miraba de nuevo a Italia. Supimos que italianos, catalanes, espa\u00f1oles, mexicanos y argentinos hab\u00edamos ido desarrollando un estilo propio en nuestros equipos, y que pod\u00eda ir mostrando, con cierto orgullo, pero con la socarroner\u00eda que nos es dada a los que las hemos pasado moradas, que lo que est\u00e1bamos era tambi\u00e9n una alternativa a los posicionamientos intelectuales del Imperio. No se trataba de desafiarle, porque el Imperio es mucho imperio, s\u00ed de contemplar con iron\u00eda nuestro derecho a la resistencia, nuestro derecho a luchar contra algunos fundamentalismos y la consciencia que hab\u00eda un estilo latino de pensar las cosas que no era s\u00f3lo el producto de una serie de accidentes de recorrido sino de una larga cultura esc\u00e9ptica y de civilidad.<\/p>\r\n\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/jPP6Ziu1g4U?si=ClXkcuD4nIFMlw4g\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dif\u00edcil envite. 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