La Plaga V. Del confinamiento
Hace unas semanas, al principio de la pandemia días escribí, en mi muro, un texto relativamente largo tratando de explicar las razones que avalaban el confinamiento en situaciones epidémicas a partir de una serie de criterios culturales y técnicos cuyas raíces se encuentran en la Edad Media. Acababa de confinarse la subcomarca de Igualada y, en Cataluña, esperábamos todos el cierre de las zonas en donde el riesgo era mayor, no solo Madrid, sino también Cataluña y el Pais Vasco. Durante una quincena, a pesar del diluvio de contagios y de defunciones parecía como si se tratase de un capricho del Presidente de la Generalitat. No hacía falta ser Torra para comprender, desde una mirada crítica que el confinamiento era la única medida sensata y no, un estado de alarma con mas agujeros que un colador como lo prueban las miles de sanciones que la fuerza pública ha tenido que aplicar. Colador que los testigos directos desde observatorios locales ratificaban día a día en los social media y en los medios de comunicación social.
El Gobierno del Estado, tuvo que reconocer, a regañadientes, que había que confinar para evitar que miles de trabajadores se viesen obligados a jugársela en trenes, transportes o en sus puestos de trabajo porque se trataba de un confinamiento parcial. Dada la situación económica dramática y el grado de indigencia presupuestaria del Estado, se aprovechó el periodo vacacional de Semana Santa para encerrar a casi todo el mundo. No se contó que habría y los hubo numerosos intentos de traslados a las residencias secundarias cercanas a las áreas metroppolitanas de la ciudades. Se confinó radicalmente Baleares pese a estar afirmando desde el principio que no era cosa de territorios, como si la frontera portuguesa, la francesa y la andorrana no existiesen. Sin en la foto de portada están los datos oficiales del Ministerio de Sanidad de fecha 15 de abril, las previsiones que hacían quines trabajan con modelos predictivos de epidemiología matemática a finales de eran las que siguen, cuando los técnicos insistían en el confinamiento.

La previsión de los epidemiólogos de la URV y la UZ a 28 de febrero de 2020. Fuente: Redacción médica
Por razones ideológicas, hasta que alguien con dos dedos de frente, me de una razón alternativa – la económica no ha sido seguramente la fundamental, aunque si las presiones de determinados lobbys-, no se confinaron las comunidades autónomas que estaban de acuerdo con ello. Y sin embargo la geografía de la pandemia, en la Península Ibérica muestra unos rasgos diferenciales absolutamente notables. La vieja N-II desde la Junquera a Madrid agrupa las zonas de más incidencia y la N-I hasta Euskadi lo mismo con el epicentro madrileño. El resto del territorio muestra puntos álgidos en la ciudades y zonas con muy poca incidencia allí donde la densidad de población es más baja. Estamos hablando de territorios, no de ciudadanos y en un país autonómico, el conocimiento local en temas de salud enfermedad y atención corresponde a las CCAA que lo gestionan desde hace cuatro décadas en las primeras y dos en las que recibieron las competencias a principios del s.XXI. Pretender por parte de un Ministerio de Sanidad canijo y con funciones de coordinación que eso funcione era y es una utopía.
Tenemos un sistema de salud, afortunadamente muy descentralizado, porque permite que en regiones con problemáticas muy distintas hayan desplegado dispositivos que con mayor o menor ajuste resolviesen y se adaptasen a los problemas locales de acceso no equitativo a los servicios que nos dejó la herencia de la beneficencia provincial y del Instituto Nacional de Previsión franquista hasta la Ley de Sanidad del 1986 y las transferencias alas CCAA. Por eso ahora hay hospitales comarcales que han aportado una contribución decisiva a atajar los efectos clínicos de la pandemia y unas redes modestas – si, modestas -, de atención primaria que están haciendo una labor ingente para la que no estaban dimensionadas, de atención a la pandemia y a la continuidad de cuidados de las otras patologías, que no han dejado de existir. Un dispositivo, eficiente, que ha puesto de relieve la calidad profesional de sus trabajadores y su capacidad resolutiva en una situación dramática.

Actividad asistencial de médicos de familia (no constan otros profesionales involucrados). Fuente Semfyc, 11 de Abril de 2020
He escrito al respecto en distintas ocasiones en estos días intentando poner sensatez y sentido común, con el objeto que quienes me lean puedan tener un balance crítico de la situación. Dije que esperaba equivocarme en algunos de mis pronósticos. Lamentablemente no ha sido así y el número de contagiados y, lo que es peor de defunciones, no ha hecho más que aumentar. La comparación entre Corea del Sur y España en la gestión de la pandemia permite un contraste demoledor. Corea gestionó en términos de primer mundo y España no. De la economía política del dispositivo sanitario en España tengo un cierto conocimiento, de que los profesionales de la sanidad pública del país tienen un nivel envidiable también. No haber escuchado a los técnicos y explicado razonablemente al país qué debía hacerse nos ha llevado hoy a andar cómo la vaca ciega que va topando con los árboles a los que no ve. El problema es que la vaca, en teoría, no esta ciega.